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Alternativas al castigo (III)

 

 (Este es el tercer blog de una serie de cuatro). Los anteriores han sido, el primero lo llamé “Normas y límites”(26 de diciembre), el segundo Premios y Castigos (II) (27 de diciembre).

¡Hola hadas! ¿Cómo vais? Vuelvo de nuevo a la carga con el último recetario de Soluciones para problemas inmediatos: esa mezcla de ingredientes que requiere paciencia, coherencia, aceptación, comprensión, límites y una disciplina con amor (¡Qué difícil! ).Y sobre todo, como ya he ido insistiendo, tiempo y atención (Todo niño piensa que es estupendo que le hagan caso, ya que si te hacen caso, es porque te quieren).

Pero con esto, no quiero que os preocupéis por la cantidad de tiempo que pasáis con vuestros hijos. Cómo lo pasáis es lo que importa, y este es el objetivo de estos recetarios: aprender a distinguir lo importante de lo insignificante; lo que tiene sentido de lo que no lo tiene y evitar el riesgo de la atención hacia las conductas negativas (muchas veces motivado por falsas culpas o remordimientos de las madres).

De hecho, es frecuente que los niños con “problemas de conducta” reciban por lo general más atención que los que se portan bien (Esto lo entenderéis mejor las que tenéis varios hijos, muy diferentes entre sí). El “peligro” es que si un niño no consigue atención por las buenas conductas, intentará conseguirlo por las malas conductas. Este error es fácil cometerlo: sólo vamos a ver al profesor cuando ha suspendido; sólo destacamos lo que ha hecho mal del examen (aunque haya sacado un siete); le reñimos porque se ha manchado la camiseta después de llevar dos horas solo jugando con las pinturas sin molestar; mandamos al adolescente a su cuarto a estudiar porque ha llegado tarde sin preguntarle qué ha pasado….. Si nos paramos a pensar, son “castigos” que ridiculizan, humillan, fomentan una baja autoestima y no consiguen el efecto deseado. He aquí más consejos sobre el castigo y cuáles son educativamente recomendables y cuáles son las alternativas a los no recomendables. Recuerda que “Cuando corrijas a tus hijos, han de sentirse mal por su comportamiento, pero bien consigo mismos”.

• Evita el castigo físico (pegar) y el social (reprimendas, ridiculizar delante de otros, insultar, mostrar a todos el error…) y utiliza el introducir una actividad desagradable (copiar una lección, limpiar lo que se ha manchado,…) o suprime una actividad agradable (anular una salida, no ver la película, acostarse antes…).

• El castigo es una señal para un niño de que el límite se ha franqueado. Impón el límite en el momento adecuado (una o dos como máximo señales de aviso).

• El castigo debe tener relación con la infracción ( “si tu hijo inunda el cuarto de baño para jugar a la Isla del Tesoro, el “pirata” lo limpiará perfectamente con la fregona”) y la consecuencia ha de ser inmediata (lo limpio hoy y ahora, no dentro de dos horas).

• Quien pone el castigo, ha de estar presente. Mucho cuidado con eso de ¡ “ Ya verás cuando venga tu padre de trabajar”!

• Si has de utilizar el castigo con demasiada frecuencia para una conducta, es posible que lo debas sustituir por un sistema de premio a la conducta contraria (Si lo castigas porque tarda mucho en vestirse por la mañana y no funciona, premia todas las mañanas con algo especial por vestirse pronto. Pónselo fácil al principio con ropa cómoda, levántalo con tiempo…).

• El castigo físico (pegar a nuestros hijos) solamente ha de utilizarse en situaciones en que corre peligro la vida del niño trasgrediendo esa norma (Ej: niño que se escapa de la mano de sus madre o cuidadora a la hora de cruzar la carretera o negarse y quitarse el cinturón de seguridad en el coche de forma frecuente). Actúa con firmeza en estas situaciones dejando claro que la falta es muy grave.

• Está demostrado que es mucho más efectivo premiar la buena conducta que castigar la mala. La aplicación sistemática de castigos sigue una progresión geométrica creciente, ya que para que siga funcionando cada vez ha de ser más intenso, y esto es “peligroso”.

• Las alternativas adecuadas son eliminar una actividad agradable (elegirla con cuidado sin perjudicar otras áreas de su desarrollo) o el TIEMPO FUERA.

• EL TIEMPO FUERA DE REFUERZO POSITIVO resulta muy útil cuando un niño se porta a menudo mal porque desea que todo el mundo esté pendiente de él. Consiste en retirar al niño a un lugar en donde no pueda recibir la atención de los adultos (ir a su habitación, a un rincón de la cocina libre de estímulos distractores y divertidos, al pasillo. No debe retirarse a un lugar que le de miedo al niño).

• El tiempo que un niño debe estar “retirado” de atención depende de su edad. Por regla general, puede valer un minuto por cada año de edad (Ej: 5 minutos para un niño de 5 años y así sucesivamente).

• Es importante no dar explicaciones al niño del por qué se aplica el “aislamiento” (él ya lo sabe). Sí es importante dejar claro que hasta que no se calme, no se dejará de “aislarle”.

• Con el uso del Tiempo Fuera, la conducta no deseada puede presentarse incluso más fuerte. No os preocupéis. Si sois persistentes, ésta tiende a desaparecer o disminuir.

• Es muy eficaz introducir después del Tiempo Fuera, la recompensa a la conducta alternativa que queremos eliminar (Ej: después de haber pegado a su hermano y haber sido aislado, darle un abrazo porque está compartiendo un juguete con él, se están riendo juntos , etc).

• No concedas numerosas oportunidades ni cedas cuando tu hijo se altera, ya que reforzarás comportamientos negativos.

En definitiva, en ocasiones los padres NO sabemos decir NO, y los niños obtienen beneficios portándose mal. Entiende que el mundo afectivo de tu hijo muchas veces es “desordenado” y muy fuerte y las emociones “se escapan” porque no saben expresarlas ni controlarlas, y una mala conducta es una llamada al cariño y una manera diferente de pedir afecto y seguridad, pero No cedas. Esta seguridad se basa en aprender un sistema de valores y normas de comportamiento e ir aprendiendo a entender que las necesidades y los deseos de los demás son tan importantes como los propios. Es el paso del Egocentrismo (no egoísmo) a la Empatía (ponerse en lugar del otro y entender sus necesidades); es aprender a CRECER, a TOLERAR LA FRUSTRACIÓN PERO SINTIENDOSE BIEN, a QUERERSE A UNO MISMO SIN OLVIDAR A LOS DEMÁS…EL COMIENZO DE UNA BUENA AUTOESTIMA, CLAVE DE LA FELICIDAD.

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